Reserva del Ngorongoro

Como el resto de los espacios naturales protegidos en el interior de este bello país, Ngorongoro nos permitirá descubrir una amplia variedad de animales y plantas que solo se encuentran en esta parte del planeta. Sin embargo, esta zona guarda un secreto que la diferencia del resto de Parques Nacionales. En su interior podremos descubrir algunos de los yacimientos humanos más antiguos del mundo. Un lugar perfecto para cualquier viajero que busque la aventura de un safari africano o la experiencia de un entorno cultural inigualable.

Uno de los primeros detalles de esta Zona de Conservación protegida es que se sitúa colindando con el Parque Nacional del Serengeti. A una distancia de 80 kilómetros al oeste de Arusha, el entorno ofrece una sensación de paz y tranquilidad al alcance de muy pocos lugares. El contorno del parque está delimitado por la frontera del Distrito de Ngorongoro y el propio Parque Nacional del Serengeti. Esto resulta muy cómodo para realizar una visita en ambos lugares y poder disfrutar de una experiencia completa.

La mayor parte del terreno en el interior es de origen volcánico. Sus más de 8200 kilómetros cuadrados nos permiten encontrar una gran cantidad de tonalidades en el terreno que van desde rojos oscuros hasta marrones propios de terrenos calizos. Sus nueve volcanes pueden impresionar en un primer momento, sin embargo, solamente el conocido con el sobrenombre de Oldoinyo Lengai se encuentra activo en estos momentos. Además, el control de la actividad es constante para evitar cualquier tipo de problema con los viajeros. Gracias a este tipo de terreno y su variedad orográfica, la Zona de conservación del Ngorongoro es reconocida a nivel mundial por el cráter del mismo nombre y la garganta de Oldupai. Hasta aquí se desplazan científicos del ámbito social y biológico para realizar investigaciones sobre la historia de nuestra especie.

A pesar de estar unidos, el Parque nacional del Serengeti y la Zona de conservación del Ngorongoro fueron divididos en 1959. Posteriormente, durante el año 1979, la Unesco concedió al Ngorongoro la categoría de Patrimonio de la Humanidad. Gracias a este reconocimiento, la zona comenzó a atraer a una cantidad mayor de visitantes y se descubrieron asentamientos arqueológicos de gran relevancia para el estudio de la evolución. Así, en 2010 la zona se extendió hasta comprender también estos antiguos asentamientos. Su protección y categorización se enmarcan en el patrimonio mixto, natural y cultural.

EL CRÁTER DEL NGORONGORO

Hablar de esta Zona de conservación es hablar del Cráter del Ngorongoro. Este accidente geográfico tiene el honor de ser la extensión más reducida donde se pueden encontrar a los denominados “5 grandes” dentro de la fauna mundial. Gracias a su diámetro de 21 kilómetros de extensión, en su interior se dan unas condiciones inmejorables para que muchos de los animales de la zona desarrollen su vida. Leones, cebras, ñus, hipopótamos, guepardos, elefantes o rinocerontes conviven en este espacio.

Desde la zona superior del cráter, la vista es espectacular. Todos los animales rodeados de una vasta extensión de elementos vegetales como si se tratase de una postal o una película. Desde esta posición también es posible divisar gran parte del resto de la Zona de conservación con la imagen, entre otras, del Lago Makat. Esta superficie de agua esta casi constantemente emanando un humo blanco que proviene de la evaporación de las grandes cantidades de sal de su interior.
Las limitaciones en cuanto a la velocidad del todoterreno (25 kilómetros por hora) o la prohibición de poner un pie en el suelo, consiguen que el terreno esté intacto y podamos descubrir un espacio casi virgen donde el ser humano apenas ha influido. Una oportunidad única de comprobar como la naturaleza sigue su curso cuando no es modificada por ningún agente externo.

YACIMIENTOS ARQUEOLÓGICOS

A pesar de lo llamativo de la fauna, la Zona de conservación del Ngorongoro recibe miles de investigadores interesados en los yacimientos arqueológicos del entorno. Aquí podemos encontrar restos humanos de hace más de 3,7 millones de años. Para una visita más cómoda y una explicación del recorrido de nuestros ancestros, se creó el Museo de Sitio Oldupai Gorge. La visita a este lugar es indispensable si nos encontramos en la zona.

Además de estos importantes restos, en la actualidad también se pueden encontrar algunos asentamientos Massai. Estos habitantes ocupan el área desde hace unos dos siglos y medio y son el orgullo de la zona gracias a sus técnicas de guerra y pastoreo.

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