Irán: un viaje desde la antigua Persia hasta la actualidad

Oriente medio es sin duda la zona que más se ha enriquecido a lo largo de los siglos debido a su privilegiada ubicación, en pleno cruce de civilizaciones. Y aún hoy, esta zona se beneficia de tanta diversidad de culturas.

Entre los países elegidos por los viajeros más atrevidos está Irán, que cautiva a todo aquel que lo conozca por su gran oferta cultural y sus diferentes paisajes, desde las nieves de los montes del norte hasta las playas del sur. Pero antes de viajar a la tierra de la antigua Persia conviene conocer un poco de historia, desde sus inicios hasta la actualidad. Así que aquí te resumimos los más de 5.000 años de historia de este increíble país.

Primeros años de historia, antes de la Antigua Persia

Cuando hablamos de la historia de Irán, debemos remontarnos hasta el III milenio antes de Cristo, donde aparece en Susiana (una antigua ciudad del suroeste de Irán) la primera forma de escritura, que se cree que deriva del antiguo sumerio y para adaptarse al habla de la zona. Este nuevo imperio, el imperio Elamita, enseguida compite con Babilonia y Asiria y basaba su economía en el comercio y la administración, según demuestran las tablillas que perduran hasta hoy.

A partir del año 2000 antes de Cristo, los medos y los persas, pueblos indoeuropeos comenzaron a desplazarse desde el sur de Rusia y el Centro de Asia hasta Europa. En su viaje, invadieron la meseta de Irán que se encuentra entre el mar Cáspio y el golfo Pérsico y se establecieron en los pocos valles donde podían cultivar trigo y árboles frutales. Mientras Asiria fue poderosa conseguía controlar a estos pueblos, pero a mediados del siglo VII a. C. los medos consiguen librarse de este yugo y afirmar su poder sobre la región. Gracias a Ciáxares y Astiages se acaba con el poder de los asirios, cuando en 612 a. C. toman la ciudad de Nínive y fundan el primer imperio iranio.

El gran Imperio de los Persas

Inicialmente, los persas aceptaron el control de los medos en la región, hasta la llegada de Ciro, un rey descendiente de Achaimenes, que unificó a los habitantes del territorio actual de Irán, después de derrotar al rey de los medos. Desde este momento, se lanzó a la conquista de los reinos vecinos. En 540, Ciro venció en Sardes a Creso, el rey de Lidia, y se apoderó de su territorio y tres años más tarde consigue hacerse con Babilonia. A la muerte del gobernante, en una batalla contra los nómadas del Nordeste, en 529, el primer gran Imperio indoeuropeo estaba sólidamente establecido: nacía el Imperio de la Antigua Persia. Sus sucesores continuaron con la expansión del imperio, llegaron a Egipto, a la antigua Grecia, donde aprovecharon las luchas de las grandes familias Atenienses en las Guerras médicas, e incluso llegaron hasta Ucrania y parte de la India.
Apogeo y caída de la antigua Persia

En su momento de máximo apogeo, Persia se caracterizaba por un sistema administrativo muy eficiente. El reino se dividía en 20 provincias, gobernadas por sátrapas que pagaban grandes contribuciones al rey para gestionar el territorio a su antojo. El oro del imperio persa se conocía fuera de sus fronteras. El rey Darío mandó acuñar sus monedas, los dóricos, con la imagen del rey como arquero. Por otro lado, la conexión del reino con sus provincias era muy buen, incluso los territorios más alejados contaban con caminos muy bien conservados que llevaban a la antigua Susa, capital del Imperio.

A la muerte de Darío, en 485, le sucede su hijo Jerjes que fue famoso por su gusto por la ostentación ypor provocar grandes revueltas sobre todo en el territorio helénico, que conquistó Alejandro de Macedonia. Después de perder Grecia, vinieron otros reyes que también fueron conocidos por vivir periodos de revueltas y guerras, poco a poco se fueron perdiendo Chipre y Egipto, gracias también a una conjura de los sátrapas. La caída del imperio persa se produce cuando Alejandro Magno se hace con el control del territorio.

Irán en la actualidad

Hoy en día, Irán está gobernado por un régimen teocrático, después de que la revolución islámica de 1979. Esto implica que la vida pública y privada está dictaminada por la religión, aunque los iraníes sean gente muy abierta y que disfruten mucho de los placeres de la vida. De ahí que se produzcan tantos contrastes. De hecho, son grandes amantes del vino y, aunque el alcohol está prohibido, es muy habitual tener a un contrabandista de confianza que les provea de vino. Es una sociedad muy hospitalaria y culta, conocen mucho sobre su país y su cultura, por lo que es probable que te encuentres con varias personas dispuestas a contarte muchas más maravillas de Irán.