Información básica sobre safaris

Muchos viajeros sueñan con hacer un safari en África para disfrutar de la naturaleza en su estado más salvaje y espectacular. Pues la posibilidad de ver leones, leopardos, elefantes, rinoceronte y demás especímenes a una distancia que solo se puede apreciar en los documentales resulta emocionante para muchos. Si a ti también te atrae la idea de hacer un safari, aquí te dejamos algunos datos básicos que pueden serte de ayuda para preparar tu viaje.

MEJOR ÉPOCA PARA VER ANIMALES.

Como normal general, cualquier época será buena para disfrutar del avistamiento de animales, ya que siempre hay alguna especie que se deja ver, pero es verdad que dependiendo de los animales que queramos ver, conviene tener en cuenta el momento del año. Así, por ejemplo, el verano europeo, durante los meses de junio, julio y agosto, encontraremos más animales en migración y la flora es menos densa, debido a la sequía, por lo que será mucho más probable avistar más animales. Es importante tener en cuenta que al coincidir con las vacaciones en Europa y Estados Unidos es temporada alta, por lo que los precios suben y la cantidad de visitantes en los parques y los alojamientos aumenta.

Por otro lado, una inmensa mayoría de la fauna que puebla los parques y las reservas naturales es eminentemente nocturna. Los grandes especímenes salen a cazar sobre todo por la noche, ya que no soportan bien el calor, durante las horas de más calor del día, aprovechan para dormir y reservar energías. De esta forma, lo mejor es comenzarla jornada por la mañana temprano, justo antes de la salida de sol. Así que madrugar es obligatorio si queremos avistar algún león, ya que, de noche, aunque están más activos, solo podremos escuchar sus rugidos si nos hospedamos en el interior del parque.

DESCRIPCIÓN DE UN DÍA TIPO.

Como acabamos de decir, madrugar es clave para ver a los grandes depredadores en plena acción, por lo que en general habrá que despertarse sobre las 5 de la mañana para reunirse con el guía o rastreador sobre las 5:30. Tendemos que aplicar las tres virtudes del safari: paciencia, silencio y sentido común. Aquí los animales no están en un zoo, son ellos los que deciden dejarse ver, por lo que conviene armarse de paciencia y no atosigar al guía si llevamos esperando una hora y solo hemos visto un rebaño de impalas. En plena naturaleza no hay horarios ni lugares frecuentados, podemos estar al borde del aburrimiento y de repente ser testigos de una manada de leones atacando un búfalo. No hay que desesperar, pues tendremos ocasión de ver algún animal tarde o temprano. Pasadas las 9, se suele volver al campamento a desayunar y descansar un poco.

En función de la excursión y del lugar, a media mañana se pueden realizar excursiones a pie con un rastreador armado, donde se pueden ver animales más pequeños como insectos o pájaros. Algunos rastreadores incluso son grandes expertos en la vegetación del parque, por lo que es probable que compartan sus conocimientos sobre las propiedades medicinales de las plantas. Después de esta visita, podremos volver a comer y a echarnos una siesta, para estar en las mejores condiciones para la siguiente salida.

Dependiendo de la puesta del sol, la hora de salida variará, pero en torno a las 5 de la tarde más o menos, volveremos a subirnos al 4 x 4 para salir a buscar animales. Se suele ir acompañado de un guía que conduce y un rastreador armado que busca huellas. La excursión suele incluir una pausa justo antes del anochecer en algún punto que haya elegido el rastreador. De noche, podremos ver a animales nocturnos como el leopardo o el león gracias a una potente luz. Dependiendo del espectáculo y de los animales que hayamos visto la hora de la cena variará. Pero por lo general se suele volver al campamento a eso de las 20 h para cenar y reponer fuerzas, ya que al día siguiente ¡a las 5 hay que estar en pie!

TIPOS DE ALOJAMIENTO

Una de las cosas más importantes que tenemos que decidir a la hora de preparar un safari es el tipo de alojamiento, ya que influye directamente en el precio del viaje. Actualmente la oferta es tan amplia que se ajusta a todo tipo de presupuestos y preferencias.

Para aquellos que busquen una experiencia cómoda cono todo tipo de comodidades, los hoteles permiten disfrutar de piscina, servicio de habitaciones y demás lujos.

Si tu bolsillo no te permite tanto o si prefieres disfrutar de un contacto más cercano con la naturaleza, hay zonas donde acampar que cuentan con las infraestructuras básicas y acampar al aire libre. Ninguna de las dos opciones tiene vallas, por lo que es importante seguir las recomendaciones del guía.

Una solución intermedia son los tented camps, unos alojamientos móviles con tiendas grandes y baño. Suelen estar en plena sabana por lo que la experiencia del contacto con la naturaleza continúa por la noche.