Bulgaria y los picos de los Balcanes.

Situado al noroeste de la península balcánica, Bulgaria está en una encrucijada de culturas, ya que tiene frontera con cinco países diferentes: Grecia, Turquía, República de Macedonia, Serbia y Rumanía. Esta ubicación ha ocasionado innumerables disputas a lo largo de su historia, pero también ha nutrido su cultura con una mezcla de Asia y Europa que hace que sea un destino muy interesante para descubrir. Entre el Danubio y el mar Egeo, este territorio también cuenta con un paisaje imponente que tiene conquistado a los amantes del senderismo y el trekking con algunas de las cumbres más altas de los Balcanes.

El país más antiguo de Europa

A pesar de ser conocida por su no tan lejano pasado comunista y su escaso nivel de desarrollo, en comparación con otros territorios europeos, en realidad Bulgaria es un país que tiene mucho que ofrecer. Su rica historia, su deliciosa gastronomía y su imponente naturaleza la convierten en un destino muy atractivo, que, además, tampoco está masificado y sigue siendo relativamente económico. Sin embargo, debido a su reciente entrada en la Unión Europea y sus trabajos de modernización, esta zona de la península balcánica está en proceso de cambio, sobre todo en las zonas más habitadas. Por lo que es probable que veremos inmensos contrastes si salimos de la capital y decidimos viajar por el país.

Posee un importantísimo patrimonio, ya que conserva algunos hallazgos que se estima que se remontan a hace más de 8000 años, estaríamos hablando del primer asentamiento de Europa y uno de los primeros del mundo. Desde entonces, su estratégica posición a las puertas de Europa y Asia también le ha servido para inspirarse de todas las culturas que le rodean, así, tanto en la música, como en la gastronomía e incluso en su lengua se pueden notar las influencias de sus países vecinos. Entre su rico patrimonio cultural destaca la Catedral de Alejandro Nevski de Sofía, unos de los mayores centros religiosos que atrae cada año a miles de visitantes y que es uno de los mayores reclamos del país.

Patrimonio natural de Bulgaria

Cuando hablamos de patrimonio natural de Bulgaria, a los amantes de la naturaleza se nos viene automáticamente a la cabeza los tres picos más altos, pero en el país balcánico hay mucho más por conocer. Empezamos mencionando el Parque natural de los Balcanes Centrales que, como su propio nombre indica, se encuentra en medio del país. Establecido en 1991, es una de las zonas más ricas de Europa debido a su rica biosfera y sus reservas naturales. Este parque alberga tanto especies y comunidades de vida salvaje poco comunes y en peligro de extinción, como emplazamientos históricos y de importancia científica, es una de las zonas protegidas más valiosas del viejo continente.

Más al sur, en la frontera con Grecia, se encuentran los montes Ródopes que van alternando vastos prados con ríos de aguas cristalinas e increíbles bosques de coníferas y otros árboles frondosos. Los habitantes de esta región aún conservan sus músicas tradicionales y ropas coloridas. Su pico más alto, Golyam Perelik (2.191 m.), es la séptima montaña más alta de Bulgaria. Esta zona cuenta con gargantas escarpadas e imponentes cuevas esculpidas, como la de Trigrad.

Los tres picos de Bulgaria

Al suroeste de Sofía, se encuentra la cordillera de Pirin, que fue declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO en 1983. Pirin es conocido por contar con el monte Vihren (2.914 m.), el segundo monte má alto del país y unos de los tres picos más famosos. Aquí también se encuentra otro de los picos más famosos, el Kutelo con (2908 m.). En este parque las montañas son de estilo alpino, picos agudos e inaccesibles, lagos y circos de origen glaciar, con bosques densos con árboles milenarios y plantas raras. También es conocida Bansko, una población de 6.000 habitantes famosa por la hospitalidad, la cocina tradicional y su música folclórica. Es el punto de partida de la mayoría de las rutas para conocer el parque.

La otra cumbre que forman los tres picos se encuentra en el Parque Nacional de Rila. Rila significa, en lengua tracia “montaña bien regada”, a causa de los numerosos glaciares y las calurosas primaveras que provocan algunos de los ríos más grandes de los Balcanes. El pico más alto es el Musala de 2.925 metros, el pico más alto de los Balcanes, justo con la misma altura que el monte Olimpo. Esta es una de las pocas zonas donde no se nota la huella del hombre en la naturaleza y puedes pasar días sin encontrarte con nadie. El Monasterio de Rila es la joya de la corona de los monasterios ortodoxos en Bulgaria. Mantiene el espíritu cristiano en las tierras conquistadas por el Imperio otomano y es un lugar muy querido los autóctonos.

Como ves, este desconocido país es una región que tiene mucho que ofrecer y aún se mantiene relativamente salvaje, ideal para disfrutar de unos días en la naturaleza y combinarlo con alguna visita cultural.