Preparación para ascender al Kilimanjaro

Preparación para ascender al Kilimanjaro

No es raro que los amantes de las escapadas activas y las vacaciones deportivas elijan Tanzania como destino, ya que el monte Kilimanjaro ofrece una experiencia inigualable. Su ascensión se asemeja más a una actividad de trekking o marcha prolongada, por lo que no es necesario contar con una gran experiencia alpina o de escalada para conquistar el “techo de África”. Quizás en algunos tramos se exijan unos pasos trepando, pero serán la excepción, salvo si se asciende por la Brecha Oeste (Western Breach en inglés) donde se sube escalando el Glaciar Arrow con pioletes y crampones. Por el resto de rutas, será relativamente fácil seguir el sendero, exceptuando los últimos metros, pero no por ello no debemos pensar en la preparación previa. Si estás preparando vuestro viaje, aquí os dejamos algunas recomendaciones previas que conviene tener en cuenta.

Elegir la mejor época

Como comentábamos anteriormente en otro post ¿Cuándo es la mejor época para viajar a Tanzania? , hay dos épocas de lluvias al año, la primera de marzo a mayo y la segunda de octubre a diciembre. Para los viajeros con sed de aventuras, conocimientos y experiencia en la subida en condiciones adversas, estos meses ofrecerán sin duda una vivencia inolvidable con recorridos fuera de las pistas, senderos no marcados y pasos de difícil acceso. Una ascensión mucho más difícil, pero que aquellos con más horas de trekking a sus espaldas valorarán, ya que, además, suele haber menos visitantes y los precios en esa temporada suelen bajar.

Para aquellos que no estén familiarizados con este tipo de aventuras, se recomienda hacerlo en las temporadas secas. De hecho, para evitar pasar demasiado frío, en los meses de enero y febrero disfrutaremos de una temperatura idónea, aunque nos encontremos con más visitantes que en otras épocas del año.

Otra de las experiencias que se suelen apreciar es ascender a la cumbre cuando se pone el sol, para evitar el calor y disfrutar de un momento mucho más especial. Si quieres hacer la subida de noche, es importante que programes tu viaje en la semana de la luna llena, ya que la visibilidad será mayor y por lo tanto, la subida será más segura.

Elegir la ruta

Otro factor que es importante tener en cuenta es elegir la ruta que mejor corresponda con nuestro nivel de preparación física. Aunque todos los caminos estén preparados, señalizados y dispongan de un mantenimiento que facilita el ascenso, no todos son iguales. Los pasos más complicados se suelen encontrar en las partes altas. Así, si no estamos muy acostumbrados a subir montes de tanta altitud o si queremos disfrutar de un ascenso tranquilo, la ruta que mejor se adaptará a nosotros es la Marangu. En cuanto a Machame es perfecta para aquellos que tengan un poco más de experiencia y quieran disfrutar de una subida un poco más exigente. En cambio, las rutas de Lemosho, Umbwe y Rongai, ofrecen una subida que exige una preparación previa, pero también son tramos donde estaremos solos con la naturaleza durante casi toda la ascensión, ya que tienen muy pocos visitantes.

Preparación previa

La mayoría de las personas que llegan a la cumbre del Kilimanjaro suelen ser personas acostumbradas a caminar durante varios días en montaña. Por lo que, si tienes una vida bastante sedentaria, te recomendamos que hagas senderismo cuando tengas ocasión y que los fines de semana no tengas miedo de meterte caminatas de varias horas en plena naturaleza. La mejor preparación es hacer marchas largas en montaña, nos ofrecen una alternativa ideal para aprender a respirar, evolucionar, resistir al cansancio y tener una actitud mental idónea. Pero también puedes empezar, unos meses antes, con un plan de actividades deportivas como correr, nadar, hacer bicicleta o simplemente ir al gimnasio a alguna clase o actividad. Es importante que se realicen estas actividades deportivas intentando aguantar el mayor tiempo posible y prestando especial atención a las piernas. Para darnos tiempo de fortalecer los músculos y empezar la ascensión en unas buenas condiciones físicas habrá que empezar con las actividades como mínimo dos meses antes del viaje.

Otra de las dificultades a las que nos podemos enfrentar durante la subida es el mal de altura o los vértigos. En algunos casos, la preparación física puede contribuir a que ésta se reduzca e incluso desaparezca en algunas circunstancias, pero no todo el mundo reacciona de la misma manera a la falta de oxígeno, por lo que es importante tener en mente que la subida no es segura.

¿Y si no llegamos a la cumbre?

El cansancio y la falta de oxígeno pueden impedirnos alcanzar la cumbre, pero lo importante no es llegar arriba, la experiencia del Kilimanjaro empieza con los primeros pasos de la ruta. Así que si el guía te recomienda parar o decides que es la mejor opción, quédate en el refugio y recupérate tranquilamente rememorando los increíbles paisajes y vivencias que has disfrutado.

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